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El consumo energético crecerá y se redistribuirá a causa de la expansión de los centros de datos Edge

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centro de datos

A pesar de que ciertos estudios pronostica un crecimiento limitado en el consumo energético de la industria de centros de datos, los expertos dicen ahora que estos cálculos no contemplan el total del consumo energético de la industria. Según declaraciones recientes, se han dejado fuera las previsiones del Edge computing, que es la tendencia más importante de la industria de centros de datos, y que tendrá un impacto considerable en el gasto energético.

En los últimos tiempos se está produciendo una gran polémica sobre la “cuestión energética” de los centros de datos, con opiniones de que su consumo de electricidad es desmedido y pone a prueba la estabilidad y el futuro de la distribución de energía, y otras que afirman lo contrario. Europa es una de las regiones donde se está expandiendo esta industria con rapidez, por lo que esta cuestión está sobre la mesa de empresas y políticos. Por su parte, las compañías de la industria de centros de datos están apostando por una mayor eficiencia energética, mientras que los reguladores europeos están decididos a fomentar una transición energética hacia fuentes renovables y hacia políticas de ahorro energético.

La industria está respondiendo poco a poco, cada uno en la medida de sus posibilidades, y hace poco la opinión general era que la industria consumía menos de lo que se pensaba anteriormente. Sobre todo, gracias a una exhaustiva investigación llevada a cabo por el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LNLB), que ponía en tela de juicio las mediciones anteriores, que no contemplaban el éxito que están teniendo las políticas de eficiencia energética en los centros de datos.

Ahora, la balanza parece decantarse de nuevo hacia el otro lado, a raíz de las declaraciones de varios expertos, incluidos algunos de los responsables de esta investigación, que señalan una carencia importante en su estimación de consumo de 205 Teravatios hora. Al parecer, este estudio no ha tenido en cuenta estimaciones de consumo para los centros de datos destinados al Edge computing, una modalidad de instalaciones que en la próxima década va a crecer rápidamente.

Según el último informe State of The Edge 2020, que proporciona previsiones de la industria de computación perimetral de cara a 2028, la huella de energía total de los centros de datos, incluyendo los destinados a computación en el borde, será de 102.000 megavatios. En esta investigación incluyen, incluso, el crecimiento que podría experimentar este tipo de infraestructuras a raíz del coronavirus. Porque las estrategias de trabajo remoto lanzadas a raíz de las medidas de confinamiento requieren una TI más distribuida, y los centros de datos Edge se pueden desplegar mucho más rápido y en una gran variedad de ubicaciones.

Las estimaciones publicadas por Jonathan Koomey, exmiembro del LNLB son que la huella energética de los centros de datos Edge en 2020 será de 102 Gigavatios. Y esto se traduciría en un consumo medio anual de 893,52 Teravatios hora, teniendo en cuenta las tendencias de consumo de servicios digitales en el borde. Para comprender el alcance de estas nuevas cifras hay contemplar el crecimiento que tendrán los centros de datos Edge en los próximos ocho años (coincidiendo con la métrica del anterior estudio).

Teniendo en cuenta el desarrollo normal de la sociedad, esto supondría que el consumo de centros de datos Edge superaría al de las instalaciones convencionales en un factor de 4,3, algo difícil de aceptar. Pero la realidad es que la industria del Edge Computing tiene un enorme potencial para aplicar estrategias y tecnologías de ahorro y eficiencia energética, y la industria está trabajando intensamente para reducir el consumo al mínimo posible sin reducir las prestaciones, tanto en los micro centros de datos como en las implementaciones Edge más amplias. Sea como fuere, expertos como Koomey afirman que hay que tener en cuenta el desarrollo de este tipo de centros de datos en la próxima década para anticiparse al impacto  que generarán en distintos ámbitos, incluido el de la distribución energética.