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Aumenta la diversidad de los centros de datos

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En los últimos años, el sector de los centros de datos se ha diversificado mucho, y han surgido nuevas categorías que responden a distintas necesidades. Por un lado, están las grandes infraestructuras que soportan los servicios en la nube y, por otro, una gran variedad de centros de datos de diversos tamaños, desde los datacenter empresariales a las nuevas plataformas Edge computing.

La digitalización de las empresas está cambiando profundamente el sector tecnológico, y los centros de datos están viviendo una gran revolución. Con las nuevas necesidades digitales, las empresas están abandonando las viejas arquitecturas centralizadas para adoptar nuevas modalidades de centros de datos, más independientes y distribuidos, lo que les permite ser más ágiles y proteger sus inversiones en TI de cara al futuro. Y, además, están recurriendo a los proveedores de la nube pública para muchas de sus cargas de trabajo, lo que a su vez está impulsando el crecimiento de estas grandes compañías, como Google, Amazon, Microsoft o Alibaba, entre otras.

Uno de los cambios más profundos se está dando precisamente en el sector de la nube, donde los proveedores se enfrentan a un crecimiento enorme de sus clientes, lo que les está llevando a construir más y más instalaciones a hiperescala por todo el mundo. Este es, además, un gran foco de innovación para el sector datacenter, ya que estas empresas destinan grandes recursos a la evolución tecnológica de las infraestructuras del centro de datos, tanto en la configuración de los equipos dentro de las instalaciones como en el camino hacia la eficiencia energética y la sostenibilidad.

Algo parecido está sucediendo en el mercado de proveedores de colocación, que son el sostén del crecimiento de las compañías de la nube, allá donde estas no pueden escalar su huella TI lo suficientemente rápido como para dar servicio a la creciente masa de clientes empresariales. Conscientes del potencial de mercado que se les presenta parta la próxima década, los proveedores de colocación también están apostando por construir grandes centros de datos, empleando arquitecturas similares a las de los grandes hiperescaladores como Google, AWS o Facebook.

Pero también están moviéndose en otra dirección, que es la de los centros de datos perimetrales, algo que les permite abordar mercados más pequeños, con clientes que necesitan infraestructuras de nueva generación más cerca del cliente final, pero que no disponen de los recursos para construirlas, mantenerlas y actualizarlas cuando es necesario.

Esta es una de las categorías de centros de datos que más va a desarrollarse en la próxima década, impulsada por toda una nueva generación de aplicaciones y servicios digitales que requieren una mínima latencia. Pero también por una apuesta firme de muchas organizaciones, desde grandes empresas a proveedores de servicios online, que quieren descentralizar su clásica infraestructura principal, ganando agilidad, seguridad y capacidad de evolucionar tecnológicamente conteniendo el gasto.

Y, de cara a las próximas décadas, todos los indicadores señalan que el concepto de computación en el borde va a diversificarse mucho, dando lugar a distintos tipos de centros de datos, con tamaños y capacidades muy variadas. Esto se debe a que la computación perimetral se puede enfocar a cargas de trabajo muy diversas, que pueden ser desde las más sencillas a las más exigentes, con requisitos de hardware, administración, conectividad, escalabilidad e independencia muy diferentes.

Al mismo tiempo que avanzan las grandes infraestructuras de la nube y los centros de datos perimetrales, las instalaciones principales de las empresas también están transformándose, de manera que se puedan usar más en exclusiva para soportar las cargas de trabajo de misión crítica, y delegando el resto en la nube o en la infraestructura periférica. Esto supone una importante transformación a nivel tecnológico, donde las empresas recurren a modalidades de infraestructura TI pensadas específicamente para sus necesidades específicas, que pueden ser desde en uso de una inteligencia artificial central al almacenamiento a largo plazo. Por ello, según las características de cada caso, se opta por infraestructuras tradicionales, componibles, plataformas convergentes o hiperconvergentes, y generalmente por una infraestructura de red con un gran ancho de banda.

Esta evolución divergente en el sector de los centros de datos se apoya en las nuevas modalidades de infraestructura y de tecnologías de computación, redes y almacenamiento que están llegando al mercado. Pero, por otro lado, este nuevo nivel de diversificación de la TI plantea un problema importante, que es la falta de personal cualificado para trabajar en entornos muy especializados. Este es un desafío al que las empresas y los proveedores de infraestructura y servicios en la nube ya se están enfrentando, y que cobrará más importancia en los próximos años.

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