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La industria de circuitos integrados enfrenta consecuencias impredecibles por la pandemia

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A medida que la expansión del coronavirus ha pasado del grado de epidemia al de pandemia la industria de circuitos integrados está adentrándose en un terreno desconocido. Resulta imposible predecir hasta dónde llegarán las consecuencias de esta enfermedad para los diferentes mercados de IC, y muchos expertos temen que se llegue al peor escenario posible este año.

En el ámbito de las finanzas se emplea la teoría del “cisne negro”, para definir una situación en la que se produce un suceso totalmente inesperado que tiene un profundo impacto en la economía, generalmente de carácter negativo, pero cuyas consecuencias son muy difíciles de prever. Y la expansión de la pandemia del COVID-19 se está comenzando a ver bajo este prisma, ya que está teniendo un efecto en cascada en las principales economías del mundo, paralizando ciertos sectores casi por completo, y generando un crecimiento inusitado en otros (las menos).

En el caso de la industria de circuitos integrados, este suceso va a tener unas consecuencias negativas casi con total seguridad, ya que actualmente está obligando a revisar a la baja las perspectivas de casi todos los segmentos principales, entre los que se encuentran los de memoria. Así opinan los principales expertos del sector, como los de IC Insights, que recientemente han expresado sus temores sobre el funcionamiento de la industria IC este año.

Como consecuencia de la situación actual, los expertos afirman que se podría producir lo que en su día se denominó como “economía de reinicio”, que describe el comportamiento de la economía tras un colapso o una crisis de alcance global. En el caso de la industria de circuitos integrados, IC Insights considera que la interrupción que se está produciendo será precedida por una desaceleración de la economía mundial, impulsada por los temores y las incertidumbres generales.

Esto tendrá un impacto importante en un sector que, tras la caída histórica de 2019, se había convencido de que 2020 sería el año de la recuperación. Así comenzó a notarse en enero de este año, cuando las ventas globales crecieron un 79% con respecto a enero de 2019. Esto llevó a los expertos a ser optimistas y lanzar previsiones de que se podría alcanzar un crecimiento del 8% en todo el año, a pesar de las primeras dificultades que comenzaron a darse en la industria de China.

Pero, a la luz de la situación actual, los expertos son incapaces de predecir con exactitud cómo se comportarán las ventas este año. Se reservan sus pronósticos para la próxima actualización de su informe McClean, que está retrasándose por la incierta situación actual. Sus pronósticos probablemente se revisarán a la baja, como los de otros analistas de la industria, pero cabe esperar que las previsiones sean poco halagüeñas. Al menos para mercados como los de la memoria DRAM y NAND, donde los propios proveedores de la industria están comenzando a notar una contracción de las ventas que no se verá compensada por el crecimiento de precios.