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El consumo de agua en los centros de datos genera un gran impacto ambiental

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A medida que crece el sector de los centros de datos, y muy especialmente a través de las grandes instalaciones hiperescala, se plantean diferentes enfoques para reducir el impacto ambiental y el consumo de recursos de los centros de datos. Un enfoque es reducir el consumo eléctrico de los sistemas de refrigeración mediante sistemas de enfriamiento por agua, pero esto tiene su propio coste medioambiental.

Los sistemas de enfriamiento de nueva generación para los centros de datos tratan de sustituir los tradicionales sistemas activos por otros pasivos, donde se sustituye el aire acondicionado por sistemas de intercambio de calor mediante evaporación, y otros sistemas de bajo consumo eléctrico. Esto no elimina el gasto de energía ya que se emplean numerosos ventiladores, pero sí lo reduce drásticamente, logrando bajar la temperatura de los equipos de forma efectiva con un consumo eléctrico muy contenido. Y elimina completamente la necesidad de circuitos de gases refrigerantes.

Pero esto tiene un coste en cuanto al uso de agua, ya que se emplean miles de litros en estas colunas de enfriamiento, como se puede comprobar a través de los contratos suscritos por los operadores de centros de datos con los responsables del suministro de agua. En ubicaciones cercanas al mar el consumo de agua no resulta tan problemático, pero cuando se extrae de un acuífero controlado o de la red de suministro pública las cifras de gasto son abrumadoras.

Como ejemplo, el último contrato suscrito por Google que se ha dado a conocer, para una instalación en el condado de Berkeley (Carolina del Sur), contempla un uso máximo de algo más de 2.000 millones de litros al año, lo que supone casi 5.700 millones de litros al día. Estas cifras son verdaderamente abrumadoras, y dan una medida de lo que puede consumir un campus de centros de datos de categoría hiperescala, empleando este tipo de sistemas de enfriamiento.

Cabe aclarar que no se trata de que el agua quede contaminada tras su uso en los centros de datos, sino que este recurso sale fuera del circuito de agua destinada a otros usos. Eso sí, dependiendo del sistema empleado el agua que sale del centro de datos puede estar a una temperatura superior de lo debido, lo que podría tener otros efectos medioambientales si se devuelve a la naturaleza directamente. Por ello, puede ser necesario construir instalaciones adicionales para que semejante volumen de agua reduzca su temperatura de forma pasiva antes de retornar a la naturaleza.

Estas cifras y estos condicionantes están generando gran controversia, y cada vez más voces se posicionan en contra de que se emplee agua potable o de buena calidad en general para enfriar las infraestructuras de los centros de datos. Pero tampoco se podría emplear agua de las categorías más bajas que establece la ley, como las residuales, ya que no tiene las mismas propiedades para el intercambio de calor. Sea como fuere, la reducción de consumo eléctrico en los centros de datos tiene su contrapartida, sea de la forma que sea, pero la industria está aportando toda su creatividad para solucionar este problema, porque sino no dejará de agravarse en el futuro.

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