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La restricción de exportaciones de tecnología de EEUU afectaría gravemente a la industria

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La guerra comercial entre EEUU y China está teniendo efectos negativos en el sector de la fabricación de semiconductores, aunque de momento no están siendo muy graves. Pero los expertos prevén peores consecuencias si la administración Trump finalmente decide imponer restricciones a las exportaciones de tecnología norteamericana.

El conflicto comercial entre China y Estados Unidos ha llevado al gobierno estadounidense a imponer unos elevados aranceles a las importaciones de numerosos productos manufacturados en China. Comenzaron con el 10% y estaba previsto que, a partir de enero, subirían al 25%, lo que podría tener efectos negativos en mercados como el de los semiconductores. Pero actualmente ambas naciones han firmado una tregua temporal, que pospondrá esta medida durante unos meses y está permitiendo relajar las tensiones.

Los expertos del sector se encuentran divididos en cuanto a la profundidad de las consecuencias que tendrán este tipo de medidas en el sector tecnológico. Pero cada vez se encuentran más preocupados por lo que podría suponer un nuevo paquete de restricciones a las exportaciones de tecnología estadounidense, que afectarían a numerosos sectores industriales estratégicos, entre ellos el de la fabricación de semiconductores, como memoria, procesadores y otras tecnologías de microchips y circuitos integrados. Esta inquietud se acaba de incrementar, tras la reciente publicación de un “Preaviso de Normatización Propuesta (ANPRM)” por parte de la Oficina de Industria y Seguridad (BIS).

Con este mecanismo la administración norteamericana quiere recabar opiniones y tomar el pulso a la industria tecnológica del país, de cara a lanzar una futura normativa que restrinja aún más las exportaciones de componentes clave para la tecnología más estratégica, concretamente de 14 nuevas categorías. Entre ellas se encontrarían aquellas relacionadas con la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, los chips y procesadores más avanzados y las tecnologías de impresión en 3D.

Esta regulación supondría que el gobierno tendría que autorizar cualquier exportación de productos y tecnologías de esta lista, lo que pondría en sus manos la paralización de grandes operaciones de compraventa, vitales para algunas de las mayores empresas tecnológicas del país. Esto está generando gran preocupación a nivel internacional, ya que las consecuencias de esta medida serían mucho más profundas que la imposición de aranceles, ya que otorgaría un gran control a este país para atacar las economías digitales de otras regiones.

Y muy especialmente de China, donde se encuentra la mayoría de industrias de fabricación electrónica, que consume unos 200.000 millones de dólares al año en semiconductores, de los que casi la mitad procede de fabricante estadounidenses. Estas posibles futuras restricciones no solo afectarían a la industria China, sino a los fabricantes de Estados Unidos, que verían restringido uno de sus mayores mercados globales.

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