Los centros de datos necesitan protegerse contra los efectos de las tormentas solares

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Las tormentas solares representan un riesgo para casi cualquier sistema eléctrico o electrónico y las de gran magnitud podrían dañar gravemente las infraestructuras energéticas, afectando a los usuarios de la red. En la construcción de centros de datos se contempla la protección frente a campos electromagnéticos, pero en muchos casos los sistemas de energía no están preparados para soportar las fluctuaciones provenientes de una red eléctrica afectada por un pulso EM, algo que algunos operadores están tratando de resolver.

Con el paso del tiempo los científicos han sido capaces de detectar las peligrosas tormentas solares con horas o días de antelación. Estos sucesos generan pulsos electromagnéticos (EMP) capaces de dañar las infraestructuras eléctricas y electrónicas, pudiendo llegar a inutilizarlas permanentemente. Pero predecir estos eventos potencialmente catastróficos con más tiempo es casi imposible, y las autoridades competentes solo pueden emitir alertas con un pequeño margen de antelación.

Ejemplos de ello se vieron durante los pasados meses de agosto y septiembre, cuando el Centro de Predicción del Clima espacial de EEUU (SWPC) emitió varias alertas por tormentas geomagnéticas. Estas se producen cuando las tormentas solares entran en contacto con la atmósfera y el campo magnético de la Tierra, lo que puede afectar a los satélites, las comunicaciones por radio y la red eléctrica. En un informe reciente publicado por el Uptime Institute, los expertos explican cómo estos sucesos pueden afectar a los centros de datos, y cómo pueden los operadores protegerse contra sus efectos dañinos.

Explican que la tormenta geomagnética más fuerte detectada fue de categoría G3, lo suficientemente fuerte como para requerir correcciones en el voltaje de la red eléctrica en ciertas regiones del globo. Pero el nivel más alto de la escala, G5, representa una tormenta que podría sobrecalentar o destruir los transformadores de alto voltaje, entre otras muchas infraestructuras eléctricas, interrumpiendo el suministro eléctrico a gran escala durante mucho tiempo.

En el caso de los centros de datos, los diseñadores tienen en cuenta el posible impacto de los pulsos electromagnéticos y construyen las instalaciones con medidas de protección, pero en la mayoría de los casos no se tiene en cuenta los riesgos asociados a las perturbaciones en la red eléctrica externa. Dada la imprevisibilidad de estos eventos naturales, y el impacto que han tenido en algunas infraestructuras anteriormente, los expertos recomiendan a la industria que se proteja frente a los daños que podría causar una corriente alterada por un EMP causado por una tormenta geomagnética. Y recalcan que los eventos G5 llegan a la tierra cada 25 años aproximadamente, lo que eleva los riesgos.

Según los expertos en la materia, los problemas son mayores en las redes eléctricas de larga distancia y, aunque los proveedores de energía ponen medidas para minimizar los daños, los EMP generan una corriente inducida que se comporta de forma similar a la corriente continua (DC), en un sistema que emplea corriente alterna (AC).

Los operadores de la red pueden compensar en parte estos problemas en caso de EMP pequeños, pero eventos de más intensidad pueden causar alteraciones mucho más graves. Esto se traduce en una distorsión armónica en las ondas de voltaje de la corriente alterna, que puede propagarse a través de los transformadores de una línea, intensificando los armónicos.

Para protegerse de estos eventuales sucesos, los operadores de centros de datos necesitarían instalar sistemas UPS capaces de mitigar los armónicos y proteger los equipos de TI, pero actualmente la mayoría no está bien preparado para superar eventos EMP de origen geomagnético de nivel medio o alto. Esto significa que en caso de recibir una corriente alterada por estos sucesos,  podrían sufrir graves daños en sus SAIs, disyuntores, cables y motores que, en casos graves, dañarían los equipos informáticos del centro de datos.

Los expertos del Uptime Institute recomiendan a los operadores que sigan el ejemplo de sus homólogos mas concienciados sobre este problema, que están integrando los riesgos EMP en la evaluación de riesgos general, poniendo medidas para protegerse de los efectos de las tormentas geomagnéticas en la red eléctrica y, por ende, en sus sistemas de energía.

Entre estas medidas está la desconexión anticipada de la red para operar con generadores de emergencia, útil en caso de tormentas pequeñas, pero en eventos de más intensidad no se garantizaría el suministro de combustible, por lo que se aconseja contar con los servicios de varios proveedores de energía separados geográficamente, lo que aumenta la resiliencia.

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