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Las nuevas tecnologías recurren cada vez más a la infraestructura componible

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centro de datos

El big data, la analítica avanzada y otras tecnologías como la IA y el machine learning necesitan correr sobre infraestructuras TI con la máxima velocidad en el acceso a los datos. Además, su especial naturaleza requiere la máxima flexibilidad en el escalado, tanto de la capacidad de cómputo como de almacenamiento y ancho de banda de red, un campo en el que la infraestructura componible ofrece los mejores resultados.

La infraestructura componible se basa en una arquitectura en la que el almacenamiento, los servidores y las capacidades de red están separadas, y se administran mediante plataformas definidas por software que ofrecen la máxima velocidad en el acceso a todos los recursos, de forma dinámica y muy flexible. Estas capacidades son clave para el funcionamiento de las aplicaciones de nueva generación, cuyos requisitos de procesamiento, acceso a los datos y comunicaciones de red son altamente variables. Ejemplos de ello son la inteligencia artificial, el big data y el machine learning, que consumen grandes cantidades de datos y, a medida que se expanden sus capacidades, demandan muchos más recursos.

Con las infraestructuras convencionales, asignar nuevos servidores, o acceso a nuevos datos a través de las redes internas y externas del centro de datos, puede ser complicado y costoso en tiempo, lo que afecta al rendimiento. Por ello, se necesitan infraestructuras más flexibles, en las que los recursos se puedan asignar de forma dinámica y automática sin generar interrupciones o descensos del rendimiento. Las infraestructuras hiperconvergentes (HCI) responden mejor a estas exigencias que las infraestructuras tradicionales y las convergentes, gracias a que la administración de recursos está definida por software y a su facilidad para el escalado. Pero, para ampliar su capacidad, muchas de ellas requieren agregar recursos combinados de procesamiento, almacenamiento y red, que después pueden quedar infrautilizados.

En cambio, las infraestructuras componibles desagregadas ofrecen una solución más eficiente, gracias a la posibilidad de escalar cada unos de estos tres recursos por separado. Y, gracias a que también están administradas plataformas definidas por software, lo hacen de forma dinámica y altamente automatizada. Los nuevos modelos de infraestructura componible están avanzando con fuerza entre las arquitecturas de infraestructura híbrida, con fabricantes que están enfocando cada vez más este tipo de soluciones a los entornos de nube híbrida, en respuesta a las necesidades de las nuevas cargas de trabajo en los entornos TI empresariales y de los grandes centros de datos.

En septiembre de 2018, la consultora IDC publicó sus previsiones para el mercado de infraestructura componible/desagregada, en las que señaló que este mercado crecerá a una CAGR del 52% durante el próximo lustro, alcanzando 3.400 millones de dólares en 2022. Por ahora se puede considerar que este tipo de infraestructuras son minoritarias en el mercado de servidores e infraestructura TI, con un mero 4,1% de participación. Pero con la proliferación de la inteligencia artificial, la analítica avanzada y el big data, sus beneficios están poniéndose de relieve y cada vez más empresas y proveedores de servicios recurren a la infraestructura componible para dar soporte a las cargas de trabajo más exigentes y dinámicas.

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