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Panorama de la memoria persistente en 2019

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Intel optane ssd

Mientras crece la demanda de nuevos formatos de memoria de alta velocidad, la industria continúa el desarrollo de varias tecnologías, que en algunos casos está siendo más lento de lo esperado. De todos los formatos que están en marcha, solo unos pocos como Optane han llegado ya al mercado, pero ya están ofreciendo nuevas e interesantes posibilidades para acelerar el acceso al almacenamiento de datos.

Durante la última Cumbre de la Memoria Persistente, celebrada a finales de enero de 2019 se pudo conocer de primera mano el estado de desarrollo de los últimos avances en memoria, con formatos que están llamados a sustituir a la clásica DRAM que se emplea en los equipos informáticos, y también los nuevos formatos de memoria de clase de almacenamiento, que servirán tanto para esta función como para crear cachés de alta velocidad y niveles de almacenamiento primario con el máximo rendimiento.

Sin duda, en lo que se refiere al almacenamiento de datos el mayor avance de los últimos años es la introducción de la interfaz NVMe, que ya se ha expandido a las redes de almacenamiento gracias a NVMe-oF, el protocolo que permite trasladar la velocidad de acceso a los datos en unidades SSD a la interconexión entre los dispositivos de una red e el centro de datos. Gracias a ello se está mejorando la capacidad de comunicación entre los servidores y las plataformas de almacenamiento de estado sólido, superando las barreras tradicionales de latencia y velocidad.

Esta tecnología ya se está expandiendo por el mercado, con importantes clientes entre los operadores de centros de datos hiperescala, pero no es la única. Por su parte, la memoria de clase de almacenamiento (Storage Class Memory) ya tiene un representante principal, que es la memoria Optane de Intel, que se puede encontrar en diversos formatos, tanto con puertos de conexión M.2 como en tarjetas PCI Express y en formatos SSD convencionales. Este tipo de memoria, compuesta por chips 3D XPoint, supera a cualquier otra memoria 3D NAND Flash en casi todos los aspectos, pero de momento es mucho más cara, lo que está limitando su adopción.

Pero la industria ya ha encontrado diversas formas de aprovechar su potencial, algo que Intel ha fomentado desde su creación hace varios años. Actualmente, los módulos Optane, dependiendo de la generación a la que pertenezcan, se pueden usar como almacenamiento primario, como primer nivel de almacenamiento de máximo rendimiento, como caché intermedia para acelerar las plataformas o unidades de almacenamiento tradicionales, o como sustituto de la memoria de trabajo (DRAM).

Cualquiera de estos usos permite acelerar determinados trabajos, y las empresas están empezando a sacar partido a estas capacidades para acelerar cargas de trabajo exigentes como las relacionadas con la inteligencia artificial o el análisis de big data, aunque también en otros usos muy específicos dentro y fuera del centro de datos.

Por otro lado, la memoria magnetorresistiva, o MRAM, está llegando finalmente a producción, con propuestas de diferentes fabricantes como EverSpin, Avalanche, Intel y Samsung, estos dos últimos con productos que ya están listos para su venta. E un principio, esta tecnología estaba pensada para acelerar la memoria en dispositivos integrados, pero la industria se está dando cuenta de que se le puede sacar mucho más partido, y ya se está preparando una nueva generación de este tipo de memoria para sustituir en el futuro a la tradicional DRAM.

Pero, para ello, primero es preciso contar con los estándares necesarios para que se convierta en un producto para los servidores, donde está el mayor mercado mundial. Según comentaron los expertos de DCIG en un reciente artículo, esto vendría de la mano del nuevo estándar NVDIMM-P, que permitiría utilizar memoria no volátil en el formato DDR DIMM, que se esperaba para 2018, junto con la llegada de la nueva generación DDR5. Pero finalmente parece que se retrasará un poco más, y aún no se conoce fecha para el lanzamiento de esta tecnología.

Mientras tanto, la industria seguirá recurriendo a otras alternativas para acelerar tanto las operaciones de memoria como la escritura y lectura de datos en soportes de almacenamiento, para lo que las soluciones actuales basadas en cachés de alta velocidad están proporcionando buenos resultados. Y, al mismo tiempo, a partir de este año aumentará drásticamente la implementación del almacenamiento NVMe y del protocolo NVMe-oF en los centros de datos, impulsando las ventas de SSD de nueva generación.

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