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Los nuevos aranceles de EEUU a China afectarán al sector de los centros de datos

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Estados Unidos China

La administración de Estados Unidos acaba de imponer nuevos aranceles a las importaciones de productos de manufactura china, por un valor de 200.000 millones de dólares, que afectarán seriamente al sector de los centros de datos. Entre ellos se encuentran servidores, discos duros magnéticos, sistemas de energía, minerales clave como el silicio y componentes y materiales para la fabricación de semiconductores.

En los últimos meses se está viviendo un recrudecimiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en la que la Administración Trump está incrementando los aranceles a infinidad de productos manufacturados en el gigante asiático. Esta política pretende reducir el déficit comercial de su país con respecto a China, que el año pasado se calculó en unos 375.000 millones de dólares, y combatir el supuesto robo de propiedad intelectual relacionada con la tecnología a las empresas estadounidenses. Siguiendo esta línea de acción, el mes pasado subieron los impuestos para una amplia lista de productos, entre los que se encontraban los semiconductores y muchos equipos electrónicos e informáticos, y hace unos días ampliaron la lista con un buen número de artículos, entre los que se encuentran productos clave para los sectores de los centros de datos y las telecomunicaciones. Estos nuevos aranceles comenzarán con un 10% adicional a partir del 24 de septiembre, que subirá al 25% en enero del próximo año, y que supondrán un coste adicional de 200.000 millones de dólares para las empresas afectadas.

Esta política ahonda más en los problemas económicos que está generando la guerra comercial, y numerosas organizaciones se han mostrado en contra de estas medidas. Por ejemplo, Steve Koenig, Director de Investigación de Mercado de la Asociación del Consumidor de Estados Unidos, ha dicho: “Las empresas, grandes y pequeñas, están determinando la mejor forma de lidiar con la situación, lo que podría suponer posponer el lanzamiento de productos de consumo o la construcción de centros de datos”.  Por su parte, la Fundación de Tecnología e Innovación Informática (ITIF) publicó un informe anterior al aumento de impuestos, en el que advertía que: “Todos los estadounidenses sentirían los impactos de los aranceles sobre los bienes que constituyen ingresos clave para la computación en la nube y los servicios de datos, a través de incrementos de precios, pérdidas de empleo a medida que las empresas realicen recortes o cierren el negocio, y con menos centros de datos que, de una forma u otra generarían empleos el las comunidades de todo el país”. Además, el informe añadía que: “En marzo de 2018, ITIF modeló el impacto de los aranceles ampliamente aplicados a las importaciones estadounidenses de productos TIC de China. ITIF descubrió que un arancel del 10% impuesto a las importaciones chinas de TIC reduciría el crecimiento de la producción estadounidense en 163.000 millones de dólares en los próximos 10 años, mientras que un 25% de incremento de aranceles reduciría la producción en 332.000 millones de dólares”.

Desde que se ha conocido esta noticia otras muchas voces del sector tecnológico se han alzado en contra del aumento de aranceles de Estados Unidos a los productos chinos. Por ejemplo, la CEO de TechNet, un grupo que incluye a grandes del sector como Amazoon, Boom y Oracle se mostró tajante en cuanto a las consecuencias negativas que estas medidas tendrán para la economía del país, en general. En una carta dirigida al Embajador Robert. E. Lighthizer, Representante de Comercio de los Estados Unidos, dijo: “Los centros de datos son proyectos complicados de la cadena de suministro que dependen de la absoluta certeza de recibir los componentes clave de manera rentable. Si las piezas críticas debieran retrasarse para su entrega en una fecha posterior, con impredecibles costes superiores, las compañías se verían incentivadas para realizar inversiones y crear puestos de trabajo en otros países donde no exista esa innecesaria incertidumbre en torno a los centros de datos. En esencia, si se implementan estos aranceles, no sólo dañarán al sector tecnológico estadounidense que la administración está tratando de proteger frente a las prácticas comerciales injustas de China, sino que dañarán a muchos más trabajadores de diversos sectores cuyas operaciones dependen de la computación en la nube y de las herramientas de gestión de datos”.

Otras organizaciones que han hecho hincapié en los graves problemas que podría generar este recrudecimiento de la guerra comercial con china, del que se prevén represalias por parte del país asiático, y que podrían beneficiar a las empresas de la competencia en otros países. Ejemplos de ellos son las organizaciones SEMI y SIA, que representan los intereses de la industria de electrónica americana, especialmente en el sector de los semiconductores. Ambas están de acuerdo en que se deben combatir las prácticas comerciales discriminatorias e ilegales de China, pero coinciden en que seguir aumentando los aranceles a las importaciones procedentes de este país no es el enfoque adecuado para la economía estadounidense. Por ahora no se conoce si China reaccionará a esta acción por parte de la Administración Trump, pero el alcance de los nuevos impuestos arancelarios hace pensar en una respuesta contundente por parte de las autoridades del país asiático.

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