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El almacenamiento de objetos para aplicaciones basadas en la nube

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Naturaleza árbol nube

La mayoría de aplicaciones y dispositivos conectados actuales consumen y generan datos no estructurados, que a priori son difíciles de manejar, por lo que requieren un sistema de almacenamiento basado en una filosofía diferente.

Las formas clásicas de almacenar datos, como en archivos o en bloques, resultan eficientes para trabajar en muchos entornos, pero presentan limitaciones que las hacen inadecuadas para utilizar aplicaciones cloud o soluciones IoT. Tanto las Apps como los dispositivos conectados trabajan generalmente con datos no estructurados que incluyen metadatos para su identificación y clasificación.

Estos, en vez de encontrarse en un lugar determinado, por ejemplo, en un directorio dentro de una estructura de árbol, cuentan con un identificador único que queda registrado en un índice, de forma que se puede localizar rápidamente. Además, no importa dónde se encuentre físicamente, ya que el modelo de almacenamiento de objetos hace innecesario que las aplicaciones y dispositivos necesiten conocer la ubicación del archivo. Y, a diferencia de los modelos clásicos de almacenamiento, no se requiere un sistema de archivos concreto para encontrarlo. Puede estar en un único medio de almacenamiento, en varios a la vez o distribuido en diferentes máquinas, y eso no supone un problema a la hora de localizarlo y acceder a él, ya que este sistema dispone de un único espacio de nombres sin formato, no importa las diferentes ubicaciones geográficas o nodos que compongan el sistema.

En términos de rendimiento, el almacenamiento de objetos es más lento que el almacenamiento en bloques, pero se puede ejecutar a máxima eficiencia en servidores genéricos y las diferencias no se aprecian a la hora de usar la mayoría de aplicaciones y servicios para los que se emplea.

Se considera la mejor opción para aplicaciones basadas en la nube porque emplea una forma de organizar el contenido mucho más sencilla y versátil, y no se ve limitada por las restricciones en la administración del almacenamiento y en la escalabilidad que imponen los otros sistemas. Además, cuenta con los sistemas de protección necesarios para que los datos estén seguros y, al no depender de sistemas operativos concretos ni de plataformas propietarias, permite reducir costes cuando se requiere un aumento de la capacidad de almacenamiento. Algo que sucede con frecuencia en servicios en la nube, en los que se puede incrementar rápidamente el número de usuarios o aumentar de forma repentina su demanda de espacio de almacenamiento.

Otra ventaja que presenta es su compatibilidad, ya que el acceso a los datos se realiza mediante HTTP, un protocolo que también se utiliza en las soluciones de almacenamiento cloud, que se suelen basar en el Almacenamiento como Servicio (SaaS).

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