Más inteligencia para los centros de datos

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Las empresas que operan en el ámbito digital van añadiendo servicios y aplicaciones para ampliar su negocio, y cada vez se hace más difícil gestionar bien el funcionamiento de sus centros de datos. La solución más innovadora es implantar un modelo de administración basado en inteligencia artificial, que comprenda a fondo las necesidades de la empresa y de sus clientes, y sea capaz de optimizar sus recursos a tiempo real y con la mayor eficiencia.

Cuanto más complejo se hace el ecosistema de aplicaciones y servicios de los centros de datos, más necesario se hace contar con una forma eficiente de gestionar su funcionamiento. Hasta ahora, el concepto de Centro de Datos Definido por Software (SDDC) permite un alto grado de programación y automatización para lograr un buen aprovechamiento de los recursos, el ancho de banda y las cargas de trabajo. Para ello se emplea un software muy avanzado y se necesita personal técnico altamente especializado, capaz de crear e ir modificando los protocolos que rigen el funcionamiento de todos los sistemas, para dotarlos de la autonomía y eficiencia necesaria.

Pero la tecnología aplicada a las empresas avanza sin cesar, añadiendo nuevos servicios y aplicaciones de diferentes proveedores, que trabajan interconectadas para ofrecer nuevas formas de interactuar con sus socios y clientes, ampliando las posibilidades de negocio. Para que todo este compendio de sistemas funcione en sintonía se hace imprescindible un sistema de administración que permita equilibrar las cargas de trabajo de la red interna, el almacenamiento y el procesamiento de datos, de forma que no se produzcan interrupciones ni retrasos en el funcionamiento. En este sentido, las estrategias de programación y gestión tradicionales pueden volverse ineficaces al trabajar con tantos servicios de forma simultánea, cada uno con sus propias y cambiantes necesidades de recursos. Programar los sistemas para que funcionen de forma más proactiva que reactiva y sean más eficientes es cada vez más difícil, y se hace necesario buscar soluciones. Esto puede ser interesante para las empresas que ofrecen muchos servicios digitales, pero resulta especialmente importante para los centros de datos hiperescala y los de proveedores de colocación, ya que estas compañías concentran las necesidades de muchos clientes, y su administración es infinitamente más compleja.

 

Construyendo centros de datos más autónomos

La respuesta a la creciente complejidad de los datacenter se encuentra en dotar de inteligencia a sus sistemas de administración, de forma que sean capaces de anticiparse a las necesidades de todos los servicios y aplicaciones con los que trabaja la empresa. De esta idea nace el concepto de Centro de Dato Basado en la Intención, que está siendo desarrollado por algunos de los principales fabricantes y proveedores de TI. Se trata de una nueva forma de automatizar el propio entendimiento del datacenter, implementando tecnologías que monitorizan a fondo su funcionamiento para determinar las necesidades actuales y potenciales de todos los servicios y de los usuarios que acceden a ellos. Para ello se alimenta con todos estos datos a un software de aprendizaje automático y se aplica la inteligencia artificial para analizar constantemente el comportamiento de los sistemas y de los flujos de datos, construyendo modelos de asignación de recursos dinámicos y automatizados.

Este nuevo concepto de centro de datos puede ser la mejor opción para empresas cuya infraestructura y su comprensión de los clientes debe ser altamente adaptable, como en el sector de las finanzas y en las telecomunicaciones. También puede ser un factor clave para industrias que apliquen IoT a sus procesos productivos, ya que necesitan gestionar la información de todos los dispositivos conectados que forman parte de sus cadenas de producción. Y para las administraciones públicas que quieran implantar un modelo de ciudad inteligente, donde las comunicaciones, el transporte, la monitorización ambiental y los servicios públicos y privados están conectados, generando grandes cantidades de información que debe ser procesada, comprendida y aprovechada a tiempo real.

 

Nueva tecnología para los nuevos sistemas

Como toda tecnología disruptiva, la inteligencia artificial impone sus propios requisitos a quienes quieren aprovechar sus beneficios. En el caso de los centros de datos basados en la intención, se requieren máquinas específicas con grandes capacidades de procesamiento a tiempo real, sistemas de almacenamiento de datos ultrarrápidos e infraestructuras de red que puedan proporcionar el ancho de banda necesario. Afortunadamente, los principales fabricantes de todas estas tecnologías están apostando fuerte por las plataformas dedicadas a la IA, optimizando y abaratando sus productos para fomentar su expansión en el mercado tecnológico. Por ejemplo, en los últimos meses diferentes fabricantes han lanzado nuevos procesadores dedicados especialmente a la inteligencia artificial. Por su parte, los fabricantes de semiconductores han presentado nuevas plataformas de almacenamiento SSD de alta velocidad, y los especialistas en redes de datos han anunciado nuevas infraestructuras de red que permiten la implementación del protocolo NVMe sobre los tejidos de red de máximo ancho de banda. Asimismo, los proveedores de sistemas de gestión para centros de datos están mejorando sus plataformas de administración basadas en la intención, cerrando el círculo de las tecnologías necesarias para hacer realidad este nuevo concepto de datacenter.

Las empresas que quieran implementar este modelo de gestión, y los que se quieran construir basándose en este concepto, deben invertir una suma considerable en estos sistemas de alto rendimiento, pero sus capacidades pueden proporcionarles un importante ahorro de costes. Por una parte, la mejor gestión de la infraestructura aumenta la productividad y la eficiencia de los servicios, reduciendo costes innecesarios. Por otro, su buen funcionamiento puede anticipar las necesidades de sus socios y clientes, y aportar otros valores más intangibles pero significativos para el negocio, como aumentar la confianza y fidelidad de los clientes. Pero, además, la información que proviene de estos detallados análisis mejora la capacidad de las empresas para calcular el ROI de las inversiones en cada servicio y tecnología presentes en los centros de datos.

 

Redes de datos basadas en la intención

El siguiente paso que están dando las grandes compañías consiste en aplicar el concepto Intent-based a toda la estructura de red empresarial, creando lo que se ha denominado Redes Basadas en la Intención. Este avance constituye un gran aporte para las redes de área definidas por software (SD-WAN) existentes, ya que la implementación de la inteligencia artificial mejora las capacidades del software de gestión, aportando una automatización y una capacidad de adaptación superiores a los modelos anteriores. Algunos de los proyectos más prometedores están viendo la luz este año y, como otras tecnologías de análisis en tiempo real mediante IA, se basan en la creación de un gemelo digital de toda la red. A grandes rasgos, su funcionamiento consiste en enfrentar este gemelo con la red real para analizar el comportamiento y las necesidades de los usuarios, aplicando las técnicas de análisis de Big Data e inteligencia artificial. Gracias a esto, los sistemas de administración basados en la intención son capaces de aprender mediante la experiencia, mejorando constantemente la administración de todos los recursos y adquiriendo ciertas capacidades predictivas a medida que entienden mejor todos los escenarios.

En los últimos eventos mundiales dedicados a la tecnología, las principales compañías del sector han mostrado sus últimos avances en inteligencia artificial aplicada a las redes de datos, con propuestas muy serias para la creación de redes empresariales basadas en la intención. Estos desarrollos van de la mano de las tecnologías emergentes que más se están popularizando en los últimos años, como las ciudades inteligentes, el transporte conectado y la industria basada en IoT. Estos nuevos avances se integrarían en redes más rápidas, eficientes y mejor gestionadas, gracias a que contarían con un núcleo de inteligencia propio para administrar todos los servicios de la mejor forma posible. Uniendo todas estas tecnologías con los sistemas mejorados de monitorización física de las instalaciones, se abre el camino hacia una futura red empresarial global verdaderamente inteligente, en la que la intervención humana será mínima y que podría abarcar desde la fabricación hasta la comercialización de todo tipo de productos y servicios.

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